viernes, 9 de diciembre de 2011

El PSOE y la tragedia

Estaba Creonte furioso con un guardia que vino a traerle la noticia de que alguien había enterrado el cuerpo de Polinices. Polinices había muerto atacando la ciudad y, según las leyes, no cabía sepultura posible para él. Habría de permanecer a la intemperie del tiempo y las alimañas. Creonte no daba crédito a lo que el guardia venía a anunciarle y lo acusaba de haberlo hecho él mismo, movido por algún oscuro afán de lucro. Entonces, el guardia repone a Creonte: “Mis palabras, ¿te muerden el oído o en el alma? El rey de Tebas, confundido, contesta: “¿A qué viene ponerte a detectar con precisión en qué lugar me duele?”. “Porque el que te hiere el alma es el culpable; yo te hiero las orejas”, sentencia el guardia.

Releyendo Antígona tres semanas después del 20-N electoral, todavía trato de averiguar si los españoles han mordido al PSOE en el alma o en las orejas. Todos los días aparecen en la prensa artículos clónicos (parecieran escritos con plantilla), de enjundia inconsistente y empaque discutible, que pueden resumirse en el que es ya un lugar común de la política: los socialistas deben analizar por qué han perdido la confianza del voto joven y progresista, y dejar de atribuir su desplome a la crisis. Suelen ser éstos análisis que no aportan ninguna idea, pero en los que abundan frases grandilocuentes que abogan por la “reflexión” y la “catarsis”. Recuerdo cuando era niña (más niña) y me portaba mal en clase. El profesor solía mandarme al pasillo a reflexionar sobre mi comportamiento para, después, invitarme a entrar de nuevo. Esto es lo que parecen predicar ciertos sectores mediáticos: como un niño que es castigado, el PSOE debe pensar sobre lo equivocado de su conducta, hacer autocrítica (si se flagela un poco y se aprieta el cilicio, mejor que mejor), para ganarse el derecho a volver, transformado, redimido y digno de la confianza de los electores. Según esta lectura, los ciudadanos habrían mordido al Gobierno en las orejas.

Todo esto ha adquirido un cierto tufillo gatopardiano. Parece que hay que hacer gestos, convocar congresos, pronunciar exordios, alocuciones con pompa, en resumen, cambiarlo todo para que nada cambie. Y, así, con suerte, volver al poder dentro de ocho años. Como presumo que los individuos y, por extensión de estos, las organizaciones, son racionales, lo natural sería que el PSOE adoptara una actitud que le permitiera minimizar las pérdidas, maximizar los beneficios y, en definitiva, adecuar la elección de los medios a la consecución de sus fines. Un político, al fin, no es más que un empresario del poder y, como tal, tenderá a maximizar poder. Esto, que según algunos biempensantes es poco menos que una perversión de la vocación de servicio público que debería ungir la política, no es más que la misma simple teoría de juegos que mueve el mundo. Así pues, lo racional, digo, sería mantener al mejor (y acaso el único) candidato que tienen los socialistas, Rubalcaba, y empezar a trabajar en la tarea de oposición con la idea de poder ganar las elecciones dentro de cuatro años, quién sabe si antes, pues no es descabellado pensar en un escenario de crisis que fuerce un adelanto electoral. Cuando a Rubalcaba le ponen un micrófono delante, en Génova tiemblan, y no hay absolutamente nadie en el PSOE, a día de hoy, que pueda hacerlo mejor. Esto sería lo racional y, sin embargo, no es lo que está sucediendo, por lo que empiezo a pensar que, a la sombra del puño y la rosa, más de uno ha empezado a hacer sus cuentas, a ver si saca tajada.

El PSOE ha perdido las elecciones por la crisis y el paro. Todo lo demás son explicaciones accesorias, superfluas, contingentes e insuficientes. Solo dos de los 19 gobiernos de democracias parlamentarias que se han tenido que enfrentar a las urnas desde que comenzó la crisis han sobrevivido. Y si el batacazo de los socialistas españoles ha sido mayor que el de los laboristas australianos, por poner el ejemplo al que hacía referencia Urquizu en El País el otro día, es, sencillamente, porque en España hay cinco millones de parados. Pero pensar que, si Zapatero hubiera reconocido la crisis desde el primer momento o acometido antes la reforma laboral los resultados habrían sido muy distintos, es, cuando menos, ingenuo. Esto no significa que el PSOE haya hecho todo bien, ni mucho menos, pero pone de manifiesto que los ciudadanos votan igual en todas partes y tienen muy poco de estrategas. Por decirlo con Montesquieu, “el pueblo obra por su fogosidad y no por sus designios”. Según esta lectura, los electores habrían mordido al Gobierno en el alma.

Se me podría acusar de estar poniendo en tela juicio la racionalidad del votante. Nada más lejos de mi intención. Acepto, para seguir con Montesquieu, que el votante “tiene capacidad suficiente para darse cuenta de la gestión de los demás”. Sin embargo, admitamos que esta racionalidad está algo sesgada. El votante no dispone de información perfecta (miremos cualquier estadística sobre el grado de información del ciudadano medio sobre temas de actualidad). Además, sucede que los españoles han dado sobradas muestras de comportamiento intransitivo, es decir, encontramos que el ciudadano prefiere que no le toquen el sueldo, que no haya recortes y, por otro lado, que sigamos en el euro y se reduzca el déficit. Bueno, pues asumámoslo: There's no such thing as a free lunch.

Pero, volviendo al PSOE, el partido, efectivamente, ha tenido una derrota histórica, ha perdido 4,3 millones de votos. Podríamos tildarlo, en términos juancarlistas, de “desastre sin paliativos”. Sin embargo, sigue siendo la alternativa de gobierno. Más del 30% de los votos que ha perdido ha pasado a la abstención. El PP apenas ha conseguido arañarle 260.000 votos. El gran beneficiado ha sido, naturalmente, UpyD, que se ha llevado más de 800.000 votos. IU apenas ha sido capaz de acaparar 700.000 papeletas del desencanto socialista, lo que pone de manifiesto la inviabilidad de su política. Si en el peor escenario posible para su rival directo, si habiendo tocado techo, solo son capaces de hacerse con 11 escaños, no debería haber tantos motivos de alegría como de preocupación. Los de Cayo Lara viven instalados en cierto purismo ideológico que pareciera religioso. Como bien dijo Jorge, su reino no es de este mundo, y juegan a seguir vendiéndonos utopías, en lo que no es, como ya nos previno Mises, más que una forma de absolutismo. El trasfondo esclerótico, inmutable, definitivo de la perfección a la que aspiran y que, en último término, queda plasmada en actos como la ausencia del homenaje a la Constitución.

Al final de Antígona, Creonte ve morir, por culpa de su obstinación, a su hijo y su esposa. Con este panorama, ignoro si los españoles han mordido al PSOE en las orejas o lo han herido en el alma. Probablemente, eso sea lo de menos. Lo urgente ahora es que los socialistas actúen racionalmente y lo hagan pronto, antes de que, como Creonte, terminen lamentando no ser “más que quien es nada”. Y, así, tengamos servida la tragedia griega, esta vez a la española.

3 comentarios:

José Carlos Rodríguez dijo...

1) El PSOE ha perdido por la crisis económica, dices. Yo así lo creo.

2) Creo también que el PSOE no es el responsable de la crisis económica. Tampoco, estrictamente hablando, el anterior gobierno del PP, ya que el origen está en la política de crédito fácil del BCE.

3) Pero el PP sí tiene una parte de responsabilidad por no haber identificado el problema, y no haberlo atajado en lo posible. Aunque lo posible fuera poco.

4) El PSOE vivió los años más espléndidos de aquél boom. Tampoco hizo nada.

5) Zapatero, en 2008, dejó claro que él iba a tirar del gasto público. a) porque identifica el gasto público con el crecimiento, y b) porque España tenía un nivel muy bajo de endeudamiento. Tenía el apoyo del FMI, que promovió esas políticas, y del resto de los Estados Europeos, salvo Alemania, que le siguieron.

6) Mientras que Alemania no ha sufrido el paro (no apostó por el gasto y tiene un mercado laboral muy flexible), nosotros... bueno, eso.

7) Creo que el PSOE, en consecuencia, ha gestionado muy mal la situación. Y que los resultados son merecidos. O al menos la derrota.

José Carlos Rodríguez dijo...

Pero hay más. No todo es la economía. Yo creo que el proyecto político-ideológico del PSOE no ha sido exitoso. No ha tenido la fuerza suficiente como para vencer el temor al paro.

Además, cuanto más educado es el voto, y cuanto más urbano es, más vota al PP y menos al PSOE. La tendencia secular de la sociedad a ser más educada y vivir más en las ciudades va en su contra.

Comparad el mapa del poder hoy con el de 1995. Y con el de 1982.

Madrid era una región que parecía inexpugnable para el centro derecha. Valencia era una tierra tradicionalmente de izquierdas.

Y la generación que le llevó al poder, que asumió su ideología y la ha extendido por toda España, se muere.

El PSOE tiene un problema. Tiene que replantearse qué es y qué ofrece a la sociedad.

Carlos dijo...

Me ha gustado mucho la entrada. Uno de los mayores problemas ha sido que las acciones que se han tomado no han tenido una repercusión visible. La gente no vota por lo que no ha pasado, sino por lo que pasa.

Un ejemplo es el de los recortes, que a mí personalmente no me gusta y podría haberlos hecho de otra manera, pero nos han permitido no hundirnos irremediablemente como a Grecia.

Y seguimos con la reforma constitucional. No sé, para una cosa que se ha hecho, desde mi punto de vista, muy bien no se ha defendido bien. De hecho, desde los recortes se ha transmitido una sensación de desesperación por lo que ocurría que solo llevaba al gobierno a hacer lo que se le mandara. Bien o mal mandado, pero daba esa imagen.

Pero lo que más daño ha hecho, ha sido que no hayan tenido repercusiones visibles. Ni la economía mejora, el paro sigue aumentando y sigue con perspectivas de empeoramiento... Todo lo demás no es más que acompañamiento.

Y sí, la poca mejora de IU es más que apreciable. Lo que no fueran 15-20 escaños hasta casi igualar a Anguita era prácticamente un fracaso teniendo en cuenta el auténtico desplome del PSOE. Estarán contentos, pero ha sido un completo fracaso.

De que siga Rubalcaba... hay cosas a favor y cosas en contra. Exactamente ¿qué se busca de un Secretario General del PSOE? Yo sinceramente creo que sí hace falta, más que un cambio, una hoja de ruta. Algo que la socialdemocracia necesita desde hace tiempo, pienso yo. ¿Hay que buscar un Secretario que represente ya ese cambio o uno que permita la construcción del mismo mientras sea Secretario? Yo soy de la opinión que necesitamos de lo segundo, y que eso lo puede hacer muy bien Rubalcaba. Ahora, si lo que buscamos es otra cosa...